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La Divinisation

La Divinisation
FRÉDÉRIC TAVERNIER-VELLAS

RESUMÉ

Ce livre, écrit par un psalte et théologien orthodoxe, nous fait prendre la place de celui qui, ayant trouvé un maître de sagesse, se fait son disciple et qui, par sa soif d’entrer dans la lumière de Dieu, devient contagieux pour le lecteur que nous sommes d’une soif que, sans lui et sans ses interrogations, nous ignorerions encore aujourd’hui, une soif inextinguible, une soif plus forte encore au terme de la réponse que dans la question qui l’a suscitée. Car cette soif est celle de la foi. Et la foi réalise de notre vie une transformation qui l’ouvre à la mesure même de la vie de Dieu qui se donne et nous divinise.

AUTEUR

Frédéric Tavernier-Vellas est docteur en philosophie et diplômé de musique byzantine de l’État grec. Il anime un blog de théologie orthodoxe depuis plusieurs années et il a participé à la rédaction du livre de Lykourgos AngelopoulosLes voix de Byzance paru aux éditions Desclée de Brouwer. Chanteur spécialisé dans les répertoires de la musique sacrée byzantine et des répertoires sacrés de la tradition occidentale, il est chef de chœur de l’Ensemble Les Solistes de la Musique Byzantine, qu’il a fondé, et membre de l’Ensemble Organum dirigé par Marcel Pérès. Il a enregistré trois CD de musique byzantine aux éditions PSALMUS : La Dormition de saint Jean le ThéologienLe Chant de Byzance vol. I, La semaine Sainte et le Grand Chant à la Vierge de Petros Bereketis.

Lundi 17 juin 2013 1 17 /06 /Juin /2013 18:37

Une petite phrase dans l'Evangile de saint Jean le Théologien devrait retenir particulièrement notre attention. Cette phrase, Jésus la prononce au moment où Judas s'oppose au geste d'amour de Marie de Magdala qui verse un parfum d'un grand prix sur les pieds du Maître... Il sait combien coûte ce parfum. Il tient les comptes de la communauté des apôtres. Ce qu'il considère comme un gaspillage le révolte et il ne parvient plus à se taire. Cet argent dépensé pour le Christ par Marie de Magdala aurait dû être versé aux pauvres... 

Cette phrase en apparence faite pour calmer Judas disait : "Les pauvres, vous les aurez toujours parmi vous. Mais moi vous ne m'aurez pas toujours". Bien sûr, nous pouvons penser à la sépulture de Jésus. Jésus va quitter la Terre et retourner vers son Père. Mais toutes les paroles de Jésus ont une portée prophétique. Il est le Prophète par excellence. Il n'est pas un simple prophète, il est le Fils de Dieu qui vient pour rendre témoignage à la Vérité. La parole de Jésus a donc un poids prophétique encore plus lourd que toutes les paroles des prophètes. Il est Celui qui sait.

Cette parole, nous devons la garder dans notre coeur pour comprendre les temps où nous sommes. "Les pauvres, vous les aurez toujours avec vous". Jésus sait que la pauvreté non seulement ne disparaîtra jamais tant qu'il y aura des hommes sur la Terre, mais que cette pauvreté est engendré par l'avidité des habitants de la Terre à amasser des trésors périssables et à jouir de tout ce que la vie peut leur apporter. La pauvreté est démultipliée par les concupiscences de l'homme. 

Aujourd'hui nous voyons combien la pauvreté s'étend pour ne pas dire la misère. Peut-être, autrefois nous semblait-elle éloignée. Mais nous sentons bien qu'elle se rapproche de nous. La deuxième partie de la phrase nous éclaire sur un autre versant de cette pauvreté. "Moi, vous ne m'aurez pas toujours". La Lumière du Christ est étouffée dans une culture où l'homme veut construire une civilisation dans laquelle il règnerait en maître absolu sans comptes à rendre à personne. La tentation de l'homme d'aujourd'hui est de bâtir un monde à son image, un monde dans lequel le "travesti divin" selon la parole de Nietzsche serait totalement effacé. 

L'Apocalypse nous révèle que le Soleil serait de plus en plus caché, voilé par un sac de crin, opaque aux divins rayons de la Théarchie. Il y a bien des façons de s'opposer au rayonnement de la Lumière divine. Mais le résultat est que l'homme devient orphelin. Il n'a plus de Sauveur. Le Christ n'est pas venu pour condamner le monde mais pour que le monde soit sauvé par Lui. Mais 'il est venu chez lui et les siens ne l'ont pas reconnu. Il est venu chez les siens et ils ne l'ont pas reçu. Mais à tous ceux qui l'ont reçu, il a donné pouvoir de devenir enfants de Dieu".

Nous sommes ces pauvres qui aspiront à la Lumière du Christ. Bienheureux les pauvres en esprit car le Royaume des Cieux est à eux !Le-Christ-et-Saint-Jean-.jpg

Par Frédéric Tavernier Vellas - Publié dans : theologie orthodoxe
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Mercredi 29 mai 2013 3 29 /05 /Mai /2013 08:44

Es difícil presentar con pocas palabras a una personalidad tan rica y profunda a un gran filósofo teólogo y místico, que ha entregado toda su vida al servicio de la búsqueda de la luz divina. Sin embargo, vale la pena intentarlo porque a pesar de que las palabras son insuficientes para descubrirlo permiten guardar el valor de testimonio y de gratitud. El Padre Marie Dominique Philippe era un dominico, un sacerdote católico nacido en Cysoing el 8 de septiembre de 1912 y murió el 26 de de agosto de 2006 en el priorato de Saint-Jodard en la comunidad San Juan que ha fundado después de haber enseñado la filosofía y la teología en la universidad de Friburgo en Suiza.
 

Un filósofo apasionado por la búsqueda del ser del hombre.
Es muy curioso que la filosofía del Padre Marie Dominique Philippe sea tan poco conocida sin embargo expuso los grandes rasgos de su filosofía en un pequeño libro asombroso: Carta a un amigo, un itinerario que da las grandes etapas de un camino filosófico que desemboca en sabiduría.
El título de este libro no fue dado al azar. No era un título para vender propuesto a un editor. Expresaba exactamente lo que el Padre Philippe consideraba como la condición para filosofar juntos. Se necesita esta amistad. No es una amistad fundada sobre una atracción sensible o un amor pasional. No, una amistad porque las miradas están vueltas hacia la misma meta, la búsqueda de la verdad. Para él la filosofía era una búsqueda apasionada de la verdad. Poseía en este dominio un tipo de fervor contagioso. La búsqueda de la verdad incluso en filosofía, pide una benevolencia de fondo que permite guardar los ojos abiertos para mirar y escuchar al otro. El otro es en primer lugar el amigo. Es el otro el más importante para nosotros. El otro es el hombre en toda su diversidad y toda su profundidad, es también el hombre en toda su complejidad. El padre Philippe tuvo numerosos amigos, de todas las edades, de todos los medios, en todas las naciones, amigos de derecha, de izquierda, pobres como Job o ricos. No hacia ninguna selección, amigos que compartían con él sus preguntas, sus búsquedas, sus trabajos pero también sus alegrías y sus penas. Todo le interesaba.
Decía en su enseñanza que el filósofo no puede especializarse en tal o cual aspecto de la filosofía porque esta miraba al hombre. El hombre no es primeramente cuestión de especialistas, la filosofía es buscar en vivir plenamente nuestra vida de hombre, buscar a vivirla con inteligencia. Es por eso que él pensaba que la filosofía no era reservada a una élite, a una pequeña sociedad de universitarios. Cada quien, en su ritmo, podía tener acceso a ella. Buscar comprender al hombre no es tan simple. “Conócete a ti mismo”, decía Sócrates. Desde este punto de vista, había algo socrático en la persona del Padre Marie Dominique Philippe. La filosofía debería aportar al hombre un conocimiento de lo que es, con sus grandezas, sus límites, sus errores. La filosofía tenía una función reveladora. Había que ir siempre más lejos, profundizar, descubrir lo que no era inmediatamente evidente o dado. 
La filosofía debe de permitir a la inteligencia ser más ella misma, ver todo lo que es, con un discernimiento más grande, una penetración más profunda. Esta búsqueda de la verdad sobre el hombre no era nada abstracta para él. Veía en primer lugar el filósofo en sí mismo y luego todos los que el encontraba y que descubría. 

Un filósofo apasionado por el arte
Marie Dominique Philippe amaba el arte y los artistas. 
No era suficiente sólo hacer análisis sobre las obras de arte. No aplicaba métodos en sus acercamientos a las obras de arte. Su filosofía de la actividad artística era mucho más profunda que una simple estética. Se desplazaba, iba a ver una obra de teatro, un espectáculo de baile contemporáneo, una exposición de pintura, un concierto, etc. tenía grandes amigos artistas en todas las formas de arte y tenía una atención particular con los que las realizaban. Hablaba con ellos. Su cultura era inmensa. Ha motivado la creación de festivales en particular el Festival Agape que se desarrolló en Ginebra al principio y continúa su trabajo en diferentes lugares, en Francia y en el extranjero (Saltillo Mexico). 

Para descubrir el pensamiento del Padre Marie Dominique Philippe sobre el arte, existe (más allá de los numerosos cursos que se han grabado) el descubrimiento de dos tomos imponentes de un ensayo filosófico titulado: actividad artística. Esta lectura debería permitirnos entender la mirada que tiene el filósofo sobre esta actividad profundamente humana del “hacer”. Si reflexionamos un poco entenderemos inmediatamente cuanto el “hacer” toma un lugar importantísimo en nuestra vida. Cuantas horas dedicamos cada día (desde la infancia con la escuela) en trabajar? Si el hombre no puede reducirse al hombre trabajador (lo que sería amputarlo de otras dimensiones no menos importantes)¡Cuanto el trabajo bajo todas sus formas tiene un lugar importante! Entonces buscar en entender lo que es el trabajo humano se vuelve una preocupación esencial para el filósofo.

El filósofo de la amistad
Lo hemos dicho, el Padre Marie Dominique Philippe tenía numerosos amigos. Era lo que podemos llamar un hombre “amigable” (amicabilis) . Ha entendido sin duda a través de su lectura profunda de Aristóteles (pero encontramos en un filósofo sólo lo que buscamos) la importancia de la amistad en la vida humana, es una verdadera finalidad, da un sentido a la vida humana. Aristóteles decía que un hombre sin amigos era el más desdichado de los hombres. La amistad permite hacer la experiencia humana de la felicidad. La llamaba el amor de amistad. Un término muy bello. El amor de amistad quiere significar un amor plenamente humano comprometiendo al hombre no solamente al nivel de las pasiones sino con su inteligencia y su corazón. Podríamos decir un amor espiritual. Pero este término, muchas veces, está mal entendido. Es un amor humano que procede de la atracción que el amigo opera sobre nosotros. Él nos atrae. Una atracción que va a implicar una deliberación, una elección y una decisión. Nos comprometemos en la amistad libre y conscientemente y si es posible con toda nuestra inteligencia. Es por eso que al Padre Marie Dominique Philippe le gustaba repetir en su enseñanza que la inteligencia debía de ser guardia del amor. No para bloquearlo, no para aplastarlo, no para exaltarse ella misma y matarlo, pero para permitirle permanecer siempre un amor plenamente humano y responsable. El Padre Philippe tenía una total limpieza en sus relaciones amistosas simplemente porque su sensibilidad era extremadamente limpia. El Padre Philippe enseño la ética y tenía el proyecto de sacar un libro que no existe sino en fotocopia.

El filósofo de la cooperación
El Padre Marie Dominique Philippe no era un hombre político en el sentido normal de la palabra. Algunos lo imaginaban como un hombre de derecha y otros los estimaban demasiado izquierdista. Era un hombre para quien la política era la gestión de la comunidad humana donde cada quien aportaba su contribución al servicio de todos y todos al servicio de cada uno. Entendía muy bien que en filosofía política no había principios propios. La filosofía política es una dimensión de la ética en la cual encontramos el principio propio de la actividad humana. La finalidad humana es siempre personal y no comunitaria. La vida política es del orden de la disposición. Debe permitir a cada uno y a todos llegar a esta finalidad humana que encontramos en la amistad y para algunos en la contemplación. 

Un filósofo contemplativo
Basta escuchar los cursos del “maestro” de Friburgo en Suiza para entender la altura de sus pensamientos. Formado en pos de los griegos (enseñaba la historia de la filosofía griega en Friburgo), tenía una comprensión profunda de la naturaleza y del ser viviente. Había aprendido a mirarla con una mirada simple y penetrante sobre todo a la escuela de los primero físicos, de Heráclito y luego de Platón y Aristóteles. Había desarrollado naturalmente una filosofía del ser viviente a la cual solamente algunos privilegiados tienen acceso porque se trata de fotocopias que nunca han sido editadas. Pero tenemos acceso a las directrices de la filosofía segunda del padre Philippe a través de su importante obra: Introducción a la filosofía de Aristoteles. Algunos elementos aparecen igualmente en la Carta a un amigo.
Evidentemente el padre Philippe sobresalió particularmente en su filosofía primera. La filosofía de “lo que es en tanto que es”. Los estudios tan profundos sobre la problemática del ser han sido reunidos en los volúmenes de sus ensayos sobre el ser, luego la búsqueda que hizo hacia la existencia de un Ser Primero en sus libros editados bajo el título del Ser a Dios. Todo eso ha sido trabajado de nuevo con la benevolente complicidad del Padre Marie-Dominique Goutierre en su libro “Volver a la fuente”.
La metafísica del Padre Philippe no era una escolástica tomista clásica. No hizo una metafísica a partir de santo Tomas, pero una filosofía primera fundada sobre el presupuesto a todas nuestras experiencias: el juicio de existencia que saca el ser al interior del mismo devenir. No tiene la intuición del ser a la manera de Jaques Maritain pero análisis profundos de lo que se experimenta en tanto que es. El padre Philippe era lo que podríamos llamar un gran Aristotélico.
Recuerdo haber preguntado al final de una conferencia a Emmanuel Lévinas para preguntar lo que pensaba del Padre Philippe. Y tuvo esta respuesta espontánea: “es un buen aristotélico” lo que en su boca no tenía nada de peyorativo. 
Toda la metafísica del padre Philippe era finalizada en un primer tiempo por la comprensión profunda de la persona humana. El ser sirve a comprender lo que es el hombre, lo que es el espíritu del hombre. En un segundo tiempo su metafísica desembocaba sobre la cuestión y luego sobre el descubrimiento de un Ser Primero que podemos reconocer como el dios de las tradiciones religiosas monoteístas. Entonces su pensamiento se abría a una mirada de sabiduría sobre todas las cosas en la Luz de este último descubrimiento.

Un teólogo católico
El padre Philippe era un teólogo muy arraigado a su Iglesia. Sentía que el barco estaba tan sacudido que muchos perdían o se desviaban de la fe. Entendía la dificultad que representaba guardar la fe en una cultura formada por las grandes ideologías ateas que se desarrollaron en el transcurso de los siglos XIX y XX. Quería mucho a la Iglesia Ortodoxa. Algunos tiempos antes de su muerte mientras dialogábamos sobre la situación de las Iglesias. Me decía:” los ortodoxos han guardado la fe”. No era solamente para agradarme. Pero entendía la importancia de enraizar la teología en la oración, la Palabra divina y una liturgia que sea un vector fiel de la fe. La teología del padre Philippe se desarrolló principalmente en la escuela de San Juan.
Vivía del misterio del discípulo amado como pocos hombres lo han vivido. Era para él un alimento permanente. El apocalipsis lo mantenía en la esperanza, la Primera Epístola lo daba a sus hermanos y el Evangelio alimentaba su fe contemplativa.

El teólogo de Cristo crucificado y glorificado
El padre Philippe vivía de una mirada constantemente vuelta hacia Cristo. Para el la Hora de Cristo, la Cruz, era la victoria de Cristo sobre el mal. Cristo en la cruz glorifica al Padre y el Padre lo glorifica. Es entonces una gran victoria de la Luz divina que se realiza a la hora misma cuando las tinieblas parecen dominar al mundo.
El padre Marie Dominique Philippe ha escrito un maravilloso libro de teología mística joanica: el misterio de Cristo Crucificado y glorificado. Pero es aquí solamente una prueba de su enseñanza espiritual.

Teólogo de la Madre de Dios
Una de sus obras maestras se titula: El Misterio de María. En este libro el mira a la Madre de Dios en la perspectiva del crecimiento en ella del amor divino. Sobre la tierra, María no ceso de crecer de amor en amor hasta su entrada en el cielo. Entender este crecimiento de la Madre de Dios y las etapas de este crecimiento nos ilumina sobre nuestro propio camino. Los caminos que debemos de recorrer están iluminados por aquella que es Madre de la vida divina de los hijos de Dios. El padre Philippe en pos de San Juan había tomado tanto a María en su casa. No era una devoción sentimental. La había tomado con toda su inteligencia y su corazón porque había entendido que era solamente ella que podía llevarlo a puerto seguro.

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He redactado estas palabras como homenaje a un profesor un maestro y un amigo que nos dejó hace siete años… A Dios padre Philippe 
Blagnac le 28/05/13
Fréderic Tavernier-Vellas

traduction et photo : padre Wandrille Sevin

Par Frédéric Tavernier Vellas - Publié dans : philosophie
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Mardi 28 mai 2013 2 28 /05 /Mai /2013 11:24

Il est difficile de présenter en quelque mots une personnalité aussi riche et profonde que celle d'un grand philosophe, théologien et mystique qui a voué toute sa vie au service de la recherche de la Lumière divine. Cela vaut pourtant la peine, car même avec des mots insuffisants pour le faire découvrir, cela garde valeur de témoignage et de gratitude. Le père Marie-Dominique Philippe était un dominicain, un prêtre catholique, né à Cysoing le 8 septembre 1912 et mort le 26 août 2006 au prieuré de Saint-Jodard dans la communauté saint Jean qu'il a fondée après avoir enseigné la philosophie et la théologie à l'université de Fribourg en Suisse.

Un philosophe passionné par la recherche de l'être à l'homme

La philosophie du père Marie-Dominique Philippe est curieusement terriblement méconnue. Il en avait pourtant exposé les grands traits dans un petit livre étonnant La Lettre à un ami, un itinéraire donnant les grandes étapes d'un cheminement philosophique s'achevant en sagesse. Le titre de ce livre n'était pas fortuit. Ce n'était pas un titre vendeur proposé par un éditeur. Il exprimait très exactement ce que le père Philippe considérait comme la condition pour faire de la philosophie ensemble. Il faut cette amitié. Ce n'est pas une amitié fondée sur une attirance sensible ou un amour passionnel ! Non une amitié parce que les regards sont tournés vers le même but la recherche de la vérité. Pour lui, la philosophie était une quête éperdue de la vérité. Il possédait en ce domaine une sorte de ferveur contagieuse. La recherche de la vérité, même en philosophie, réclame une bienveillance de fond qui permet de garder les yeux ouverts pour regarder et écouter l'autre. L'autre c'est d'abord l'ami. C'est l'autre le plus important pour nous. L'autre c'est l'homme dans toute sa diversité et toute sa profondeur, c'est aussi l'homme dans toute sa complexité. Le père Philippe a eu de très nombreux amis, de tous âges, dans tous les milieux, dans de nombreuses nations, des amis de droite ou de gauche, pauvres comme Job ou riches. Il ne faisait pas le tri, des amis qui partageaient avec lui leurs questions, leurs recherches, leurs travaux mais aussi leurs joies et leurs peines. Tout l'intéressait.

Il disait dans son enseignement que le philosophe ne peut pas se spécialiser dans tel ou tel aspect de la philosophie parce qu'il regarde l'homme. L'homme n'est pas d'abord l'affaire de spécialistes, faire de la philosophie, c'est chercher à vivre pleinement notre vie d'homme, chercher à la vivre avec intelligence. C'est pourquoi il pensait que la philosophie n'était pas réservée à une élite, à un petit cercle universitaire. Chacun, à son rythme pouvait y avoir accès. Chercher à comprendre l'homme n'est pas une petite affaire. "Connais-toi, toi-même" disait Socrate. De ce point de vue là, il y avait quelque chose de socratique chez Marie-Dominique Philippe. La philosophie devait apporter à l'homme une connaissance profonde de ce qu'il est avec ses grandeurs, ses limites, ses erreurs. La philosophie avait une fonction dévoilante. Il fallait aller toujours plus loin, approfondir, découvrir ce qui n'était pas immédiatement donné ou évident.

La philosophie doit permettre à l'intelligence d'être plus elle-même, de voir tout ce qui est, avec un discernement plus grand, une pénétration plus profonde. Cette recherche de la vérité sur l'homme n'était pas abstraite pour lui. Elle regardait d'abord le philosophe lui-même et puis tous ceux qu'il rencontrait et était amené à découvrir.

Un philosophe passionné par l'art

Marie-Dominique Philippe aimait l'art et les artistes. Il ne se contentait pas de faire des analyses d'oeuvres d'art. Il n'appliquait pas de méthode dans l'approche des oeuvres d'art. Sa philosophie de l'activité artistique était beaucoup plus profonde qu'une simple esthétique. Il se déplaçait, allait voir tantôt une pièce de théâtre, un spectacle de danse contemporaine, une exposition de peinture, un concert etc. Il avait de grands amis artistes dans toutes les formes d'art et regardait avec une attention particulière ce que ceux-ci réalisaient. Il en parlait avec eux. Sa culture était immense. Il a encouragé la création de festivals, notamment le Festival Agapè, qui s'est développé à Genève d'abord puis continue son travail dans différents endroits, en France et à l'étranger et notamment à Saltillo au Mexique !

Pour découvrir la pensée de Marie-Dominique Philippe sur l'art, il y a - outre les cours nombreux qui ont été enregistrés - la découverte des deux tomes imposants d'un essai philosophique intitulé : l'Activité artistique.Cette lecture devrait, à elle seule, nous permettre de comprendre le regard que pose le philosophe sur cette activité profondément humaine du "faire". Si nous y réfléchissons un peu, nous comprenons tout de suite combien le "faire" tient une place importante dans notre vie. Combien d'heures passons-nous chaque jour (et dès l'enfance avec l'école) à travailler ? Si l'homme ne peut se résumer à l'homme travailleur (ce serait l'amputer d'autres dimensions de lui-même qui ne sont pas moins importantes) combien le travail sous toutes ses formes tient une place importante. Alors chercher à comprendre ce qu'est un travail humain devient une préoccupation essentielle pour le philosophe.

Le philosophe de l'amitié

Nous l'avons dit, le père Marie-Dominique Philippe avait de très nombreux amis. Il était ce que nous pourrions appeler un homme amicable (amicabilis). Il a compris sans doute à travers sa lecture profonde d'Aristote (mais au fond on ne trouve vraiment dans un philosophe que ce que l'on y cherche !) l'importance de l'amitié dans le vie humaine. Elle est une véritable finalité, elle donne un sens à la vie humaine. Aristote disait que l'homme sans ami était le plus malheureux des hommes. L'amitié permet de faire l'expérience humaine du bonheur. Il l'appelait l'amour d'amitié. Un bien beau nom. L'amour d'amitié veut dire un amour pleinement humain engageant l'homme non seulement au niveaux des passions mais avec son intelligence et son coeur. Un amour spirituel pourrait-on dire. Mais un tel nom est souvent mal compris. C'est un amour humain qui procède d'une attraction que l'ami opère sur nous. Il nous attire. Une attraction qui va impliquer une délibération, un choix et une décision. On s'engage dans l'amitié librement, consciemment et si possible avec toute notre intelligence. C'est pourquoi Marie-Dominique Philippe aimait répéter dans son enseignement que l'intelligence devait être gardienne de l'amour. Non pour le bloquer, non pour l'écraser, non pour s'exalter elle-même et le tuer, mais pour lui permettre de demeurer toujours un amour pleinement humain et responsable. Le père Philippe avait une très grande limpidité dans ses relations amicales, peut-être tout simplement parce que sa sensibilité était extrêmement limpide.

Le père Philippe a enseigné l'éthique et avait le projet de sortir un ouvrage qui n'existe malheureusement que sous la forme d'un double polycopié.

Le philosophe de la coopération

Marie-Dominique Philippe n'était pas un homme politique au sens où nous pouvons l'entendre habituellement. Certains l'imaginaient en homme de droite, d'autres le trouvaient sans doute trop à gauche. Il était un homme pour qui la politique était avant tout la gestion de la communauté humaine où chacun amenait sa contribution au service de tous et tous au service de chacun. Il comprenait très bien qu'en philosophie politique il n'y avait pas de principes propres. La philosophie politique est une dimension de l'éthique dans laquelle nous trouvons le principe propre de l'activité humaine. La finalité humaine est toujours personnelle et non communautaire. La vie politique est de l'ordre de la disposition. Elle doit permettre à chacun et à tous de parvenir à cette finalité humaine que l'on découvre dans l'amitié et pour certains dans la contemplation.

Un philosophe contemplatif

Il suffisait d'écouter les cours du "maître" de la Fribourg Suisse pour comprendre l'altitude de ses pensées. Formé à l'école des grecs (Il enseignait l'histoire de la philosophie grecque à Fribourg), il y avait chez lui une compréhension profonde de la nature et du vivant. Il avait appris à la regarder avec un regard simple et pénétrant, sans doute à l'école des premiers physiciens, d'Héraclite, puis de Platon et d'Aristote. Il a tout naturellement développé une philosophie du vivant à laquelle seuls quelques privilégiés ont accès, car il s'agit je crois d'un polycopié qui n'a jamais été édité. Mais nous avons accès aux lignes directrices de la philosophie seconde du père Philippe à travers son oeuvre si importante : Introduction à la Philosophie d'Aristote. Quelques éléments apparaissent également dans la Lettre à un ami.

Mais évidemment le père Philippe s'est illustré particulièrement dans sa philosophie première. La philosophie de "ce qui est en tant qu'il est". Les études si profondes sur la problématique de l'être ont été réunies dans les volumes de ses essais sur  l'être, puis la grande remontée vers l'existence d'un Être Premier dans ses ouvrages réunis sous le nom : de l'être à Dieu. Tout cela a été repris, avec la bienveillante complicité de Marie-Dominique Goutierre, dans l'ouvrage "Retour à la source" publié chez Fayard.

La métaphysique du père Philippe n'était pas la scolastique thomiste classique. Il n'a pas fait une métaphysique à partir de Thomas d'Aquin, mais une philosophie première fondée sur le présupposé à toutes nos expériences : le jugement d'existence qui vient débusquer l'être à l'intérieur même du devenir. Pas d'intuition de l'être à la manière de Jacques Maritain, mais des analyses profondes de ce qui est regardé en tant qu'il est. Le père Philippe était ce que l'on pourrait appeler un grand aristotélicien. Je me souviens d'avoir interrogé à la fin d'une conférence Emmanuel Lévinas pour lui demander ce qu'il pensait du père Philippe. Il a eu cette réponse spontanée : "C'est un bon aristotélicien", ce qui, dans sa bouche n'avait rien de péjoratif.

Toute la métaphysique du père Philippe était finalisée dans un premier temps par la compréhension en profondeur de la personne humaine. L'être sert à comprendre ce qu'est l'homme, ce qu'est l'esprit en l'homme. Dans un deuxième temps sa métaphysique s'achevait dans la question puis la découverte d'un Être Premier que l'on peut reconnaître comme le Dieu des traditions religieuses monothéistes. Alors sa pensée s'achevait dans un regard de sagesse posé sur toutes choses dans la Lumière de cette ultime découverte. 

Un théologien catholique

Le père Philippe était un théologien très attaché à son église. Il sentait que la navire était terriblement secoué, que beaucoup perdaient ou se détournaient de la foi. Il comprenait la difficulté que représentait de garder la foi dans une culture façonnée par les grandes idéologies athées qui se sont développées au XIXe et au XXe siècle. Il aimait beaucoup l'Eglise Orthodoxe. Quelques temps avant sa mort, alors que nous conversions sur la situation des églises, il me dit : "Les orthodoxes ont gardé la foi". Ce n'était pas seulement pour me faire plaisir. Mais il comprenait l'importance d'enraciner la théologie dans la prière, la Parole divine et une liturgie qui soit un vecteur fidèle de la foi. La théologie du père Philippe s'est faite principalement à l'école de saint Jean. Il vivait du mystère du disciple bien-aimé comme peu d'hommes. C'était pour lui une nourriture permanente. L'Apocalypse le maintenait dans l'espérance, la Première Epître le donnait à ses frères, l'Evangile nourrissait sa foi contemplative.

Théologien du Christ Crucifié et Glorifié

Le père Philippe vivait d'un regard constamment tourné vers le Christ. Pour lui, l'Heure du Christ, la Croix était la Victoire du Christ sur le Mal. Le Christ à la Croix glorifie le Père et le Père le glorifie. C'est donc une grande victoire de la Lumière divine qui se réalise à l'heure même où les ténèbres s'abattent sur le monde.

Le père Marie-Dominique Philippe a composé un merveilleux ouvrage de théologie mystique johannique : Le Mystère du Christ Crucifié et Glorifié. Mais ce n'est là encore qu'un échantillon de son enseignement spirituel.

Théologien de la Mère de Dieu

Une de ses oeuvres majeures est intitulée Mystère de Marie. Il y regarde la Mère de Dieu dans la perspective de la croissance en Elle de l'amour divin. Sur la Terre, Marie n'a cessé de croître d'amour en amour jusq'à son entrée dans le Ciel. Comprendre cette croissance de la Mère de Dieu et les étapes de cette croissance nous éclaire sur notre propre parcours. Les chemins que nous devons traverser sont illuminés par celle qui est Mère de la vie divine des fils de Dieu. Le père Philippe à la suite de saint Jean avait réellement pris Marie chez lui. Ce n'était pas une dévotion sentimentale. Il l'avait prise avec toute son intelligence et son coeur parce qu'il avait compris que c'est Elle seule qui peut nous mener à bon port.

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Voilà j'ai rédigé ces quelques mots en hommage à un professeur, un maître et un ami qui nous a quittés il y a sept ans... A Dieu cher père Philippe...


 

Par Frédéric Tavernier Vellas - Publié dans : philosophie
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Lundi 27 mai 2013 1 27 /05 /Mai /2013 11:45

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Article paru dans France Catholique n°3354 du 24 mai 2013

http://www.france-catholique.fr/

Avec l'autorisation de l'hebdomadaire chrétien France Catholique

La vie en Christ

Propos recueillis par Brigitte PONDAVEN

- Vous venez de publier un ouvrage sur La Divinisationde l’homme. Pourquoi  ?

F.T. : J’ai commencé à rédiger cet ouvrage depuis plusieurs années. Le mystère de la divinisation de l’homme est inscrit au cœur de l’Évangile et particulièrement dans l’Évangile de saint Jean le Théologien. Ce qui m’a frappé est la rencontre de Nicodème avec Jésus. Cet homme religieux, savant, bienveillant, et ouvert pour apprendre, demeurait pourtant dans l’ignorance de la « naissance d’en-haut ». Je me suis dit qu’il y avait là un secret que Jésus venait nous enseigner et que ce secret nous introduisait dans le mystère de son unité avec le Père : « Le Père et moi nous sommes Un »

- Ce livre se présente comme une série de quatre entretiens. Ce n’est pas sans rappeler les Récits d’un pèlerin russe...

F.T. : Vous ne pouvez pas me faire plus plaisir avec cette remarque, car je souhaitais faire un petit livre très vivant, accessible et nourrissant. Je ne voulais pas proposer une nouvelle thèse sur la doctrine de saint Grégoire Palamas. Je suis parti de Nicodème ! Il vient, de nuit, trouver Jésus pour l’interroger. Il vient de lui-même, il n’est pas envoyé par d’autres. Cet aspect-là est très important. C’est lui qui désire entendre la parole de Jésus, c’est lui qui désire l’interroger car il a déjà discerné qu’il a affaire à un homme revêtu de l’autorité et de la puissance divine. « Nul ne peut accomplir les signes que tu accomplis si Dieu n’est pas avec lui ». Il vient se mettre à l’écoute du Christ. La forme du dialogue m’a permis de synthétiser dans la figure de l’Ancien, les sages que j’ai eu le bonheur de rencontrer dans ma vie et qui m’ont tant apporté. Le disciple exprime les interrogations que nous pouvons tous nous poser face à la grandeur du message évangélique.

Si nous lisons l'évangile de saint Jean nous comprenons que nous sommes prédestinés à devenir enfants de Dieu. C'est une nouvelle naissance. Une telle vocation nous dépasse complètement, elle ne peut être que l'oeuvre en nous de l'Esprit-Saint. Il faut renaître de l'eau et de l'Esprit dira Jésus à Nicodème. Ils ne sont pas nés du sang, ni d'un vouloir de chair, ni d'un vouloir d'homme, mais ils sont nés de Dieu, dit saint Jean dans le Prologue. La divinisation est vraiment cette nouvelle naissance et ses fruits sont la vie en Christ qui se manifeste par les béatitudes évangéliques. C'est cela qui m'a saisi.

- Votre livre commence par regarder le mystère de la foi, puis la divinisation de l’homme, sa vocation la plus profonde, puis vous entrez dans ce qui caractérise la sagesse contemplative chrétienne et terminez par les béatitudes évangéliques. C’est un challenge pour un livre court de 114 pages !

 

F.T. : J'ai essayé de garder un  langage accessible mais dense. C’est un livre qui s’enracine dans l’enseignement du Théologien saint Jean. Il est le plus mystique de tous les évangélistes. Il est même la source de la grande tradition mystique chrétienne. En lui repose l’esprit d’Élie ! Saint Jean nous apprend à toujours remonter à la Source et la Source c’est le Père. Jésus nous communique la Lumière du Père. Il est la Lumière née de la Lumière. Chaque parole de Jésus nous renvoie à l’enseignement du Père : « Ma doctrine n’est pas de moi » Cette phrase du Christ m’a toujours beaucoup frappé. Nous ne sommes pas là pour donner un enseignement original. Nous sommes là pour recevoir et communiquer l’enseignement du Père. C’est la clé pour comprendre la vocation du théologien. 

 

http://www.leseditionsdunet.com/religion/810-la-divinisation-frederic-tavernier-vellas-9782312009797.html

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Par Frédéric Tavernier Vellas - Publié dans : évènements
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Mercredi 22 mai 2013 3 22 /05 /Mai /2013 16:40

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Dans le prochain France-Catholique n°3354 du 24 mai 2013 va paraître un entretien au sujet du livre La Divinisation.

France-Catholique est un hebdomadaire chrétien d'actualité dont le site internet est à cette adresse : http://www.france-catholique.fr/ 

Pour ceux qui voudraient se le procurer, vous pouvez consulter ce site :

http://www.trouverlapresse.com/LOP/start.do


 

 

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Vendredi 26 avril 2013 5 26 /04 /Avr /2013 08:54
Chers amis,
J'ai le plaisir de vous'annoncer la parution de mon ouvrage : La Divinisation aux éditions du Net. Vous en trouverez un petit résumé dans ce message. 
Si vous le souhaitez, vous pouvez d'ores et déjà vous le procurer sur le site des éditions à cette adresse :


La Divinisation

Discipline : religion

Parution : 18-04-2013

Auteur : Frédéric Tavernier-Vellas

ISBN : 978-2-312-00979-7

Format : 120x190 mm

Nombre de pages : 118

Série / Collection : Les Editions du Net


Résumé

Ce livre, écrit par un psalte et théologien orthodoxe, nous fait prendre la place de celui qui, ayant trouvé un maître de sagesse, se fait son disciple et qui, par sa soif d’entrer dans la lumière de Dieu, devient contagieux pour le lecteur que nous sommes d’une soif que, sans lui et sans ses interrogations, nous ignorerions encore aujourd’hui, une soif inextinguible, une soif plus forte encore au terme de la réponse que dans la question qui l’a suscitée. Car cette soif est celle de la foi. Et la foi réalise de notre vie une transformation qui l’ouvre à la mesure même de la vie de Dieu qui se donne et nous divinise.

AUTEUR

Frédéric Tavernier-Vellas est docteur en philosophie et diplômé de musique byzantine de l’État grec. Il anime un blog de théologie orthodoxe depuis plusieurs années et il a participé à la rédaction du livre de Lykourgos AngelopoulosLes voix de Byzance paru aux éditions Desclée de Brouwer. Chanteur spécialisé dans les répertoires de la musique sacrée byzantine et des répertoires sacrés de la tradition occidentale, il est chef de chœur de l’Ensemble Les Solistes de la Musique Byzantine, qu’il a fondé, et membre de l’Ensemble Organum dirigé par Marcel Pérès. Il a enregistré trois CD de musique byzantine aux éditions PSALMUS : La Dormition de saint Jean le Théologien, Le Chant de Byzance vol. I, La semaine Sainte et le Grand Chant à la Vierge Vierge de Petros Bereketis.
En espérant que ce livre vous plaira et que vous lui ferez bon accueil.
Frédéric Tavernier-Vellas
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Jeudi 22 novembre 2012 4 22 /11 /Nov /2012 08:15

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La mesure du sanctuaire (chap 11).

A Jean est donné un roseau semblable à un bâton pour mesurer le sanctuaire. Mais le parvis extérieur échappe à la mesure. Il a été donné aux nations. Celles-ci fouleront la Ville sainte pendant quarante deux mois. Quarante deux-mois, c'est approximativement les douze cent soixante jours que dure la prophétie des deux témoins qui sont symboliquement deux oliviers et deux lampadaires. Ces deux témoins ont de grands pouvoirs - ils peuvent frapper le monde d'autant de plaies qu'ils veulent - toutefois, au terme de leur témoignage, la Bête les met à mort là où le Seigneur a été crucifié, ce qui fait la joie, de courte durée, des habitants de la terre.

Le Souffle divin leur redonne vie et ils sont élevés vers le Ciel. Une ascension qui s'accompagne d'une grande secousse, de la destruction partielle de la ville et la mort de sept mille personnes.

 

La septième trompette

La septième trompette annonce la victoire définitive du Christ. Il est Roi à jamais. Une liturgie d'adoration se déploie dans le Ciel. L'Arche de l'Alliance apparaît accompagné de la manifestation de la puissance divine symbolisée par les éclairs, les voix, les tonnerres, la secousse et la forte grêle.

La Femme (chap 12)

C'est alors que peut se manifester le Grand Signe : la Femme enveloppée du Soleil, reposant sur l'astre de la nuit, la Lune, couronnée de douze étoiles, en plein travail de fécondité et qui crie dans les douleurs et les tortures de l'enfantement.

Face à cette Femme se dresse le grand Dragon dans une colère impressionnante. Lui dont la beauté, la puissance et l'intelligence sont mises en échec par cette Femme. Dans sa colère, il balaie le Ciel et jette sur la terre le tiers des étoiles du Ciel.

Il veut dévorer l'enfant qui va naître d'Elle. Celui auquel Elle donne naissance possède l'autorité sur toutes les nations et Il est emporté vers Dieu et vers le Trône de Dieu. La Femme s'enfuit au désert où Elle demeure nourrie par Dieu 1260 jours.

Puis la vision de Jean se poursuit par la guerre dans le Ciel entre le Dragon et Mikaël. Mikaël remporte cette victoire et le Dragon est chassé du Ciel avec ses troupes angéliques. Cette victoire de Mikaël s'accompagne de la proclamation du Règne du Christ. Le Diable est précipité sur la terre et la mer.

La Bête (les bêtes de la mer et de la terre) (chap 13)

Apparaît une Bête qui sort des abîmes de la Mer. Une Bête dôtée de la puissance du Dragon. Elle a dix cornes et sept têtes dont l'une est blessée d'une plaie mortelle qui a été guérie. C'est elle qui combat les saints. Les habitants de la terre l'adorent.

Puis vient une autre Bête, qui monte des entrailles de la terre. Elle possède deux cornes semblables à celle d'un agneau mais sa voix est semblable à celle d'un dragon. Elle exerce la puissance de la première Bête et fait que les habitants de la terre adorent la première Bête. Elle provoque l'égarement des hommes. Elle marque les hommes du sceau de la première Bête pour que tout commerce soit rendu impossible à ceux qui ne sont pas marqués du sceau de la Bête. Ce chiffre est un chiffre d'homme 6-6-6.

L'Agneau (chap.14)

La vision de Jean se poursuit par la contemplation de l'Agneau debout sur le Mont Sion. Il est accompagné par cent quarante quatre milliers d'hommes qui portent sur leur front la nom du Christ et le nom de son Père. Ils sont purs parce qu'ils ont été rachetés en prémices pour Dieu et pour l'Agneau.

Puis un ange invite toute l'humanité à l'adoration de Dieu car l'Heure du jugement est arrivée. Cette Heure entraîne la chute de Babylone la grande.



Par Frédéric Tavernier Vellas - Publié dans : theologie orthodoxe
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Dimanche 28 octobre 2012 7 28 /10 /Oct /2012 14:44

 

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Tapisserie d'Angers  : http://architecture.relig.free.fr/apocalypse2.htm

 

Suite du septième sceau : le cycle des sept trompettes. 

L'ouverture du septième sceau inaugure un nouveau cycle dans ce voyage mystique de Jean. Aux sept anges qui se tiennent devant le Trône sont données sept trompettes. Mais avant que les anges ne sonnent de leurs instruments, un autre ange accomplit un geste liturgique préparatoire sur l'autel d'or qui est devant le Trône. 

Ce geste liturgique est double. Il s'adresse à la Théarchie, faisant monter vers Elle les parfums qui se dégagent de l'encensoir d'or, avec les prières des saints. Puis, dans un deuxième temps, l'ange remplit l'encensoir d'or avec le feu de l'autel et jette ce feu sur la terre : "Je suis venu jeter un feu sur la Terre" nous a dit Jésus. Lorsque l'ange jette le feu, jaillisent des voix, des éclairs, des tonnerres et une secousse.

Les sept trompettes

La première trompette sonne : grêle et feu mêlé de sang. Le tiers de la Terre est consumé, le tiers des arbres, aucune herbe verte ne résiste.

La deuxième trompette sonne : quelque chose comme une grande montagne brûlée par le feu est jeté dans la Mer. Le tiers de la Mer devient sang, le tiers de ce qui vit dans la Mer est détruit, le tiers des navires est détruit.

La troisième trompette sonne : une grande étoile - brûlante comme une torche - se détache du Ciel et tombe sur la Terre. Elle atteint les fleuves et les sources d'eau. Les eaux deviennent amères. Le nom de l'étoile est Absinthe. Beaucoup d'hommes meurent de ces eaux devenues amères.

La quatrième trompette sonne : sont frappés le tiers du Soleil, de la Lune et des étoiles. L'obscurité devient plus profonde et le jour et la nuit. 

La cinquième trompette sonne : Une étoile tombée du Ciel reçoit la clef du puits de l'Abîme. Le puits libère une telle fumée que le Soleil et l'air sont enténébrés.  De cette fumée s'échappent des sauterelles au pouvoir semblable à des scorpions. Toutefois, leur cible est seulement les fils des hommes qui n'ont pas le sceau de Dieu sur leur front. Elles n'ont pas pouvoir de les mettre à mort. Elles ne peuvent que les torturer sur une période limitée de temps : cinq mois. Cette torture est terrible, les hommes désirent mourir, mais la mort fuit loin d'eux.

Suit la description des sauterelles et la désignation de celui qui règne sur elles : l'ange de l'Abîme : Apollyôn.

La sixième trompette sonne : quatre anges, qui étaient retenus sur le fleuve Euphrate, sont déliés par l'ange à la sixième trompette. Ils ont pour mission de tuer le tiers des hommes. C'est une véritable armée de cavaliers qui part en campagne : deux myriades de myriades... Trois plaies sont à l'oeuvre : le feu, la fumée et le souffre. Mais les hommes atteints par ces plaies ne se repentent pas.

L'ange vigoureux au petit livre ouvert

Puis Jean voit un autre ange, un ange vigoureux, qui descend du ciel. Il est enveloppé d'une nuée, l'arc en ciel sur la tête, la face comme le Soleil, ses jambes comme deux colonnes de feu. Il crie avec la puissance du lion qui rugit. A ce cri succède la Voix des sept Tonnerres. Mais ce qu'ont dit les sept Tonnerres est scellé. Alors l'ange vigoureux annonce la victoire finale qui sera  l'achèvement du mystère divin. Alors toute prophétie sera accomplie. Sur la Croix Jésus dit : "Tout est accompli". C'est la fin de l'oeuvre divine de la Création et de la Re-Création qui s'est accomplie en Christ et qui s'empare définitivement de tout le créé.

Le petit livre ouvert, sa douceur et son amertume

Jean entend à nouveau cette voix qui lui parlait du ciel. Prends le livre ouvert ! L'ange le lui tend, il le prend et le dévore. Dans sa bouche, le livre a la douceur du miel mais il remplit son ventre d'amertume. Jean doit prophétiser à nouveau.




 

Par Frédéric Tavernier Vellas - Publié dans : Théologie de l'Economie Divine, l'Apocalypse.
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Mercredi 24 octobre 2012 3 24 /10 /Oct /2012 10:45

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L"Apocalypse est un voyage. Jean le Théologien est emporté à plusieurs reprises dans des visions divines afin qu'il nous écrive "ce qu'il a vu". Le point de départ de ce voyage est une grande vision du Christ en Gloire et le terme est la vision de la Jérusalem céleste. Il nous faut maintenant regarder de manière synoptique les grandes étapes de ce voyage.

Les Lettres aux Eglises

Après la grande vision du Christ en Gloire, Jean reçoit l'ordre d'écrire aux anges des sept églises. Ces lettres expriment le regard de Jésus sur l'Eglise Une qui est à Ephèse, à Smyrne, à Pergame, à Thyatire, à Sardes, à Philadelphie et à Laodicée.

Ces lettres nous révèlent le regard d'amour de Jésus sur son Eglise. Jésus est sans cesse présent à son Eglise. Il en est le coeur, la tête, le guide, le protecteur. Il marche avec Elle et guide ses pas. Elle ne peut avancer qu'à sa lumière. Les lettres expriment donc l'amour jaloux que Jésus porte à son Eglise dans son unité et sa diversité. Elles révèlent ce qu'Il voit de bon en Elle, ce qui réjouit son coeur de Pasteur, les encouragements qu'Il lui prodigue, ce qu'Il en attend, ce qu'il lui reproche, comment Il la corrige et surtout ce qu'Il destine à ceux qui seront fidèles à son amour. Jésus est le Fidèle qui réclame de ses amis la fidélité.

Ce qu'Il demande à ses disciples est d'être fidèles "jusqu'au bout", jusqu'à la fin. La fin sera un accomplissement, l'éclosion d'une fleur malmenée dans les intempéries mais qui dans son éclosion finale sera resplendissante de la splendeur même du divin jardinier.

Dans ces lettres nous voyons donc ce que le Christ est pour son Eglise, où Il veut la conduire et comment Jésus est pour Elle, et pour toute l'humanité par Elle, le Don inépuisable du Père : "Si tu savais le Don de Dieu" a-t-Il dit à la Samaritaine.

La vision du Trône

Puis une porte s'ouvre dans le Ciel. Lorsque Jésus est là la Porte s'ouvre. Il est la Porte. "Nul ne va au Père que par moi". Et nous entrons alors dans la grande vison du Trône. Au centre se trouve Celui qui siège sur le trône, Celui qu'on ne peut absolument pas décrire. Le Principe qui n'a pas de visage. Le Principe, c'est la Théarchie. La Théarchie ne peut être désignée par Jean que comme quelqu'Un qui est "semblable d'aspect à une pierre de jaspe et de sardoine". On ne peut pas décrire le Principe. On ne peut pas imaginer l'Uni-Trinité. L'image de la Pierre exprime cette Stabilité éternelle de la Théarchie, stabilité lumineuse et brûlante d'amour dans la simplicité de son Être absolu et incomposé.

Ce qui entoure le Trône

La vision se poursuit par tout ce qui entoure le trône : l'Arc en Ciel, les vingt-quatre trônes et les vieillards. Les éclairs qui jaillissent du trône avec les voix et les grondements de tonnerres, les sept torches de feu qui sont les sept esprits de Dieu et cette mer vitrifiée comme du cristal. Au milieu du trône et tout autour se trouvent les Quatre Vivants. Le premier est semblable à un Lion, le second est semblable à un jeune Taureau, le troisième a la face comme d'un Homme et le quatrième est un Aigle en plein vol.

Toute cette vie rayonnante qui s'accomplit à partir du Trône et autour du Trône réalise une liturgie de sanctification et de glorification de Celui qui siège sur le Trône.

 

Le Livre aux sept sceaux et l'Agneau

Puis vient le Livre aux sept sceaux et l'Agneau. La vision de l'Agneau et du Livre sont intimement liées. Seul l'Agneau peut ouvrir ce Livre et en révéler le contenu. Ce Livre n'est pas un roman, un livre d'histoire ou un quelconque traité scientifique. Il contient la science divine. Il contient les Volontés du Père, les commandements, les permissions divines, la Connaissance de toutes choses, de tout être. Une science qui enveloppe toute l'histoire de la Création. La science de Celui qui est l'Alpha et l'Omega. Nul n'est digne de prendre ce Livre et d'en ouvrir les sceaux. Nul n'est digne d'en ouvrir le contenu. Et Jean le Théologien pleure. C'est alors qu'apparaît la grende vision de l'Agneau. Cet Agneau, bien vivant, porte pourtant la cicatrice éternelle de son sacrifice sanglant. Il est "comme égorgé". Il est digne d'ouvrir le Livre parce qu'Il a été égorgé.

Les quatre cavales

Les quatre premiers sceaux nous mettent face à quatre mystérieuses cavales. Le premier est un cheval blanc dont le cavalier portait un arc. Il lui est donné une couronne et il part dans la certitude de la victoire.

Le second est un cheval rouge feu. La mission de son cavalier est d'ôter la paix de la terre. Son arme est un glaive. Le fruit de son travail est de faire que l'on s'entre-égorge.

Le troisième est un cheval noir. Sa mission est la rétribution. Il est muni d'une balance et opère un jugement. Mais son pouvoir est limité : "l'huile et le vin ne leur nuis pas".

Le quatrième est un cheval verdâtre... Il est porteur de la maladie et de la mort. Son pouvoir est également limité mais le fruit de son travail est la mort par l'épée, la maladie et les bêtes sauvages.

L'Autel des âmes de ceux qui ont été égorgés avec l'Agneau

Le cinquième sceau exprime l'appel à la justice de la part de ceux qui ont souffert pour le Christ, qui ont été mis à morts avec Lui. C'est le sang d'Abel qui crie jusqu'au Ciel.

L'annonce du jour de la colère et de la victoire finale du Christ

Le sixième sceau annonce la victoire finale. Quand l'univers tout entier sera balayé par la toute-puissance de la Lumière divine comme un vieux tapis qu'on roule pour être détruit et laisser la place à la Création Nouvelle. Le sixième sceau exprime la peur des grands, des puissants, des lâches, des orgueilleux, de tous ceux qui ont persécuté les prophètes, qui ont mis-à-mort les amis de Jésus, tous ceux qui ont opprimé les plus pauvres, les plus fragiles, les plus démunis, tous ceux qui ont fait leur demeure sur la Terre et n'ont eu d'autre but que de jouir de ses biens.

Le sixième sceau c'est la manifestation de la victoire du Christ en tous ceux qui l'ont reçu. Ceux qui portent le sceau du Dieu vivant. A ceux qui l'ont reçu, il a donné pouvoir de devenir enfants de Dieu ! C'est l'exultation des élus dans le Royaume. 

Le septième sceau

Un grand silence se fait dans le Ciel... d'environ une demi heure.

 




Par Frédéric Tavernier Vellas - Publié dans : Théologie de l'Economie Divine, l'Apocalypse.
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Dimanche 21 octobre 2012 7 21 /10 /Oct /2012 10:44

La manière traditionnelle de réciter l'évangile est ce qu'on appelle la récitation ekphonétique. C'est dans la lecture de l'Apostolos (épîtres et actes des apôtres) et dans la lecture de l'évangile que la tradition de l'église orthodoxe a conservé cette pratique qui remonte à la période la plus ancienne de la liturgie. Nous avons là, la liturgie dans sa source originelle. Tout ce qui vient ensuite procède de cette récitation ekphonétique qui est la rhétorique propre à la lecture de la Parole divine. Comme je vous l'ai dit, la récitation de l'évangile par le pope Ioakeim Grillis de Patmos a toujours été pour moi la source d'une profonde émotion spirituelle. Je lui ai demandé d'enregistrer un évangile. Je vous le donne à écouter. Il s'agit d'un passage de l'évangile de Jean au chapitre 7. 

Bonne écoute donc !

 


Par Frédéric Tavernier Vellas - Publié dans : évènements
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  • Frédéric Tavernier Vellas
  • Le Blog Théologie Orthodoxe par Frédéric Tavernier Vellas
  • Homme
  • 15/11/1959
  • philosophie théologie orthodoxie musique byzantine
  • Docteur en Philosophie, diplômé en musique byzantine(Athènes), Il dirige l'Ensemble Les Solistes de la Musique Byzantine et collabore avec l'Ensemble Organum de Marcel Pérès.

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